
Lee esta historia. ¡Y luego juega el Arrojador de nanosatélites!
Había una vez tres minúsculas naves espaciales que se estaban preparando para una misión muy importante. Primero, tenían que entrar en órbita alrededor de la Tierra. Las naves espaciales que están en órbita alrededor de la Tierra se denominan satélites, de modo que de ahora en más, así las llamaremos nosotros. Después de haber entrado en órbita, una de sus tareas fue la de estudiar el campo magnético de la Tierra. Pero, de igual importancia, su trabajo también era probarse a sí mismos. Resulta que eran diferentes de cualquier otro satélite que jamás había volado en el espacio. Podían hacer todo lo que hacían los demás satélites, pero eran mucho, pero mucho, más pequeños.
¿Cuán pequeños eran? Sólo tenían el tamaño de aproximadamente un pequeño televisor. Eran tan minúsculos que se los llamaba "nanosatélites", puesto que "nano" significa muy, pero muy, pequeño. ¿Cómo es que podían ser tan pequeños? Los constructores de naves espaciales habían trabajado muy arduamente para encoger todas las piezas electrónicas y mecánicas hasta llegar a ser muy livianas y caber en un espacio muy pequeño. Los tres nanosatélites se llamaban ST5s porque su misión se llamaba Space Technology 5.
Los ST5s eran tan pequeños y utilizaban tan poca electricidad que todas las células solares que necesitaban podían caber a su alrededor, como si se tratara de una manta. (Las células solares convierten la energía del Sol en electricidad para alimentar los componentes electrónicos de la nave espacial.) La mayoría de las naves espaciales tienen células solares sobre paneles que sobresalen como brazos, lo cual aumenta su peso.
Los tres nanosatélites ST5 eran tan pequeños que no necesitaban todo un Transbordador Espacial o cohete para entrar en órbita alrededor de la Tierra. De modo que encontraron un cohete que ya estaba transportando otro satélite más grande para ponerlo en órbita, y le preguntaron si ellos también podían viajar, a cuestas. Al igual que te resulta más barato tomarte el autobús que comprarte tu propio auto, compartir el viaje hacía que su viaje al espacio resultara mucho más económico.
Sin embargo, cuando llegara el momento para que los ST5s salieran del cohete, ¿cómo iban a hacerlo? ¡Después de todo, el cohete no se iba a detener sólo para los nanosatélites puedan bajarse delicadamente! De modo que los constructores de naves espaciales de la NASA descubrieron una manera de arrojar con suavidad los nanosatélites del cohete, como si fueran discos voladores. De esta manera, los nanosatélites estarían girando y todas las células solares envueltas alrededor de ellos recibirían algo de luz solar.

Así que, cuando llegó el gran día (en 2004), los pequeños nanosatélites ST5 viajaron a cuestas sobre un satélite más grande. En el momento justo, la astuta máquina arrojadora de discos voladores creada por los constructores de naves espaciales envió a los pequeños satélites girando por el espacio, para que pudieran llevar a cabo su importante misión.
Y ahora, ¡juega el Arrojador de nanosatélites!
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